domingo, 23 de octubre de 2011

Soy una incrédula, eso es definitivo, y es que cuando la gente comentaba los niños aprenden demasiado rápido, pensaba pues claro pero tampoco es sorprendente y la grandioso; sin embargo mi percepción ha cambiado y eso se lo debo a mi pequeño Iván, en él logro percibir grandes cosas y cada día planeo maravillas; todo para que sea un niño feliz.

Es sorprendente ver como va captando, absorbiendo y apoderandoce de lo que le rodea; cada que estoy con él y noto como logra aprender con facilidad deseo con toda el alma ser así, evidentemente mi vivencias buenas y malas han hecho de mi una persona incrédula, dura y he perdido mi capacidad de asombro desafortunadamente muchas cosas se me hacen tan comunes y banales que en ocasiones me da miedo ser de esa manera. Pero cuando estoy cerca de Iván me transformo y eso me gusta.

Imagino si dejare tan solo que ese pequeñito me lleve y ayude a reencontrarme con la parte sensible posiblemente seria una mejor persona, realmente lo necesito y deseo, intentare dejarme llevar solo espero no provocar en él algo negativo con mi apatía e ironía.

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