Cada día se supone debería de ser especial, se supone que tendríamos que tener la capacidad de ver lo bueno y lo malo que acontece a nuestro alrededor pero definitivamente no es así; sin embargo este fin de semana fue significativo, mi sobrino tuvo su primera clase de natación a sus escasos dos años se adentro a otro mundo que sin duda alguna es maravilloso y en el cual me siento feliz cada vez que tengo contacto con él y con lo que en él se encuentra.
Pero sentí una gran nostalgia porque uno de tantos sueños que no cumplí era ser una gran nadadora profesional pero ello no fue posible debido a que me adentre a ese mundo a una edad muy avanzada, es frustrante ya que es de esos sueños que aunque pongas entusiasmo, ganas, deseo, práctica, amor y demás no es suficiente hay cosas que no puedes controlar y que del que solo es tiempo es dueño.
No es que busque realizar mi sueño en el pequeño Iván pero me encantaría que disfrutara y llegara a considerarlo como parte fundamental e importante de su vida. Definitivamente como señale anteriormente el tiempo dirá. Con lo que respecta a mi seguiré nadando por porque me hace feliz y libera de todo lo que considero me atrapa en cosas insignificantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario